Desde finales del año pasado, cuando varios factores hicimos la propuesta de crear un frente político de mayor alcance que la MUD, se inició un debate del cómo romper el escepticismo y del cómo enfrentar la tiranía de Maduro. Se concluyó que se requería una dirección unitaria y coherente, capaz de conducir la lucha con eficiencia y eficacia y lograr que la sociedad en su conjunto, haga suya la propuesta del frente.
Se dio el primer paso en esa dirección, al constituir el Frente Amplio Nacional, Venezuela Libre, (FAVL). Movimiento que no es propiedad de nadie en particular. Debe ser tan amplio y participativo que induzca a la gente a apropiarse de él. Este frente florecerá, si se enaltece la democracia y la ética política, si la gente se involucra en el proceso de toma de decisiones, si nos respetamos y nos escuchamos con la mayor libertad y criticidad; si, al contrario, prevalecen los criterios rígidos, cerrados y sectarios, morirá.
Lo mismo ocurriría si el FAVL se convierte en un instrumento electoral. Por ello no basta luchar por condiciones electorales para unas elecciones libres y desconocer el fraude del 20 de mayo. El voto es una muy buena herramienta para conquistar los cambios, pero no debemos desdeñar ninguna otra forma de lucha, sobre todo, la que surge día a día contra la hambruna, la crisis de salud y el desastre de los servicios públicos, o por la defensa de los derechos humanos y políticos, o la que se canaliza a nivel internacional, entre otras.
En cuanto a la forma de organización, se plantea el criterio de que los integrantes del frente, son facilitadores, articuladores y promotores de la más amplia participación, sin jefes, ni obediencias a intereses de alguna hegemonía. Para lo cual hay que instrumentar un modelo organizativo adecuado a estos tiempos de decepción e incredulidad, que no es otro que el modelo circular, que propicia una dirección colectiva con rotación en las responsabilidades y vocerías. Serían un contrasentido modelos como el vertical o militarista, el horizontal, donde todos son “responsables” de todo, o adoptar la anarquía o la ultrademocracia que impiden tomar decisiones.
Ahora toca construir el frente en los municipios, parroquias y comunidades, en el seno de los trabajadores, del movimiento estudiantil, en el sector juvenil que tiene por delante el reto del Congreso de Juventudes a celebrarse el próximo 19 de abril en Caracas, además, auspiciar mecanismos fluidos de comunicación, estimulando el encuentro ciudadano, el conversatorio, el foro propio, las asambleas de ciudadanos, para debatir, pero sobre todo para decidir las acciones.
Otro tema puesto sobre el tapete, en medio de la promoción de este frente, es la unidad que necesitamos. Dos concepciones enfrentadas, la oportunista y la de carácter estratégico, anhelada por la sociedad. La unidad se construye no se decreta, puede haber acuerdos para una coyuntura o alianzas tácticas de carácter electoral, que fenecen al día siguiente de las elecciones. Por ello, otra tarea inmediata del FAVL es aprobar la estrategia para derrotar el propósito de perpetuidad del régimen, enmarcada en la visión de transformar este país hecho cenizas, a través de un programa consensuado, que privilegie los intereses colectivos, el bienestar común, la calidad de vida y la promoción del desarrollo humano.
"El debate se ha enriquecido con la incorporación de otros actores, caso Evans y Rodriguez Torres y sus grupos, aquí hay mucha tela que cortar, pero el tema social apremia y mientras tantos estos tipos siguen destruyendo todo".Freddy David Lucena
TOMADO DE LA RED.
