Escrito por Guillermo García Campos.
¿LA UNIVERSIDAD, MALA JUNTILLA?
Con preocupante y creciente frecuencia acciones de gobierno ratifican el distanciamiento de sus personeros y dependencias ejecutivas de la universidad democrática. La Universidad de Oriente testimonia esa absurda aversión en las muchas heridas infligidas directamente a su corpus y las generales que acusa la universidad autónoma nacional, llevada a palo limpio por el estamento gubernamental.
Las descalificaciones usadas para mal poner a la universidad que no se alinea son diversas, tanto como las acciones delictivas que afectan su patrimonio y cabal funcionamiento, amén del cerco de hambre con el que se intenta maniatar la voluntad de los universitarios de permanecer al frente de sus competencias institucionales; sin dejar de nombrar la abominable campaña que le arrebata potenciales estudiantes vendiéndoles la idea de que la universidad no funciona, que no hay cupos, que será intervenida, que no da garantías de futuro y otros argumentos de análogo o peor nivel de perversión.
La universidad nunca pensó que un día las autoridades del país, las de las ciudades a las que sirve le serían adversas, que le tratarían como el enemigo, a nadie en sus cabales se le habría ocurrido plantearse semejante escenario, por esa razón las casas de estudio reaccionaron cuando ya estaban inoculadas de maldad, de destrucción en muchos casos protagonizadas por egresados de sus aulas. Que la universidad pareciera mala juntilla fue el plan, disminuirla, aplastarla y mostrarla como parapeto inoperante y malbaratador de recursos. El plan les ha surtido el efecto deseado en unos pocos quienes haciendo el flaco favor de portavoces de nuevas malas ayudan generar una oportunidad para que la incertidumbre corroa la universidad que resiste de pié, cumpliendo sus funciones.
Al sol de hoy, la UDO ha graduado a cerca de 150.000 profesionales y durante 2019, año malo dada la situación arriba expuesta, graduará unos 4.000 más, mientras que, por ejemplo, la Universidad Bolivariana, con el apoyo y favoritismo del gobierno anuncia 66 egresados (bienvenidos sean) en su próxima promoción en Cumaná. ¿Mala juntilla? Una institución que al lado de su pueblo ha sido protagonista de la transformación del oriente y sur de país, un aliado incondicional del desarrollo de las actividades productivas y de investigación fundadas en el mar, en las sabanas, en la selva, en los ríos, petróleo, electricidad, industria, comercio y minería y en cuya ausencia el atraso sería mayúsculo. ¿Mala juntilla? Una institución que nos da música, artes escénicas, literatura, cine, físicos, químicos, matemáticos, oceanógrafos, biólogos, médicos, enfermeros, bioanalistas, ingenieros, contadores, administradores, educadores, sociólogos, trabajadores sociales, geólogos, talladores de diamantes, acuicultores, arquitectos, investigadores y más, júzguenlo ustedes.
Algunos operadores, aduladores y ejecutores gubernamentales creen que si, que los universitarios y la universidad somos mala juntilla y que más vale dejarnos solos so riesgo de sufrir las consecuencias, para muestra dos botones en Cumaná: El sábado tres, gestores gubernamentales impidieron que la universidad culminara la primera etapa de su actividad comunitaria LA UDO ESTÁ AQUÍ, un evento artístico de alta calidad, programado y anunciado a la alcaldía con varios días de anticipación. No les dió la gana de que los cumaneses hicieran juntilla con la UDO y El lunes cinco, gestores gubernamentales cerraron el salón de estética LORENA, con los argumentos de rigor, “que si el trámite tal” “que si el extintor” “que si el permiso x” y un largo etcétera de posibilidades siempre útiles para aplicarlas a conveniencia del momento, cuando das agua al enemigo, cuando andas con juntillas indeseables. Nos achicharra pensar que la acción de respaldar la realización del ACTO CENTRAL, pudiera haber generado una retaliación en perjuicio de la empresa y de los muchos beneficiarios de las buenas cosas que LORENA está haciendo por sus vecinos, por sus empleados, clientes y por quienes como yo disfrutamos del impacto de su gestión de embellecimiento y ornato en los alrededores de La Copita. Nuestra solidaridad y palabra de acompañamiento.
El empalamiento, acto bárbaro, fue usado para amedrentar al enemigo, para que los contrarios al poder escarmentaran en cuerpo ajeno, al igual que las cabezas separadas de sus cuerpos y de manera particular las fritas en manteca de cochino, por aquello de andar en malas juntillas.
Escrito por Guillermo García Campos