Escrito por Raúl Urbaneja, Dirigente social y político. Activista de VANGUARDIA POPULAR y profesor de Castellano, egresado de la Universidad de Oriente.
Difícil se le torna la situación a Maduro:
Desde el inicio de la y que “revolución” chavista, apartando el referendo de 2004, nunca había atravesado por una situación tan difícil y compleja como la actual. Son tan variados los factores externos e internos influyentes en ella que ya se debe imaginar el nivel de preocupación del ilegítimo y de su círculo más cercano, considerando que cada día pierde más apoyo en la población más vulnerable y desposeída, que en otrora era su fuerte.
Con la elección de la Asamblea Nacional en 2015 y luego la asunción de la presidencia encargada de Venezuela por Juan Guaidó, el desgobierno de Maduro ha quedado a la defensiva limitándose a ciertas acciones que lo dejan mal parado, más de lo que está a nivel nacional e internacional. Esta circunstancia mal habida lo ha llevado a cometer errores dentro de los cuales ha optado por aplicar la represión, que no es consenso en las corrientes que integran el gobierno, en ocasiones selectiva para paralizar y desmovilizar al sector opositor y en otras, no tanto, para atacar a contingentes sociales que se levantan exigiendo el cumplimiento de sus derechos y reivindicaciones.
Con todo ello al gobierno del alicaído e ilegítimo se le viene el mundo encima cuando China anuncia que no comprará más petróleo venezolano, el principal banco de Turquía dice que no tendrá más vínculos con el BCV y la empresa suiza Sulzer niega tener planes para hacer reparaciones a refinerías en el país; ello enmarcado en la pretensión, por lo menos los dos primeros, de evitar sanciones del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
Sumado a lo anterior, está Rusia que en encuentros con los representantes del país norteño ha asomado la posibilidad de las elecciones como vía expedita para solventar la problemática de poderes en Venezuela, poniendo como condición el respeto de sus intereses al momento del cambio político.
Según las informaciones no fueron las sanciones lo que condujo a los delegados del gobierno a retirarse del diálogo en Barbados, sino que se estaba llegando al momento de concretar las propuestas para solucionar la crisis en nuestro país y una de ellas eran las elecciones, que es respaldada por la comunidad internacional.
Con esto se le pone la cosa más chiquita a Maduro y su camarilla, pues saben que un 67,5 % de la población lo ubica como principal causante de la crisis, un 85 % cataloga su gestión como negativa, un 84,8 % quiere que abandone el poder y un 72 % votaría por Juan Guaidó, según la última encuesta de Datanálisis.