GUILLERMO GARCÍA CAMPOS: Por William Milano.
LA UDO ESTÁ AQUÍ
"UN HASTA SIEMPRE PARA NUESTRO QUERIDO GUILLERMO":
Si alguna vez cuentan mi historia, que digan que caminé con gigantes. Los hombres vienen y van como el trigo en el invierno, pero estos nombres jamás morirán. Que digan que viví en los tiempos de Héctor, domador de caballos, que digan que viví en los tiempos de Aquiles. Ulises en Troya
-”Hola, ¿Estás ahí? ¿Sigues en el país? ¿En Monagas? ¿Con la misma gente? Estoy trabajando en la organización del I Congreso Prospectivo de la UDO, la agenda estaba lista, el virus frenó todo”.- me escribe Guillermo García Campos, en abril 2020.
- (Prosigue) “Hay una agenda estructurada, tenemos casi un año trabajando. LA UDO ESTÁ AQUÍ, se llama el movimiento. Declinaron en mí la coordinación general. El Congreso prospectivo, junto al proyecto Núcleo de Sucre, nos permitirá incidir en los criterios filosóficos y jurídicos de nuestra casa de estudio dado que los resultados del Congreso serán institucionalmente vinculantes. Nuestros criterios de una nueva universidad estarán allí y serán vanguardia para las discusiones. Necesitamos gente aliada para empujar este pesado tren, ahora enchinchorrado, te iré adelantado papeles de trabajo.”
-De acuerdo, hermano, estamos navegando en las mismas aguas, y usted, Capitán de la nave, indique- respondo.
Hay cosas en la vida de las que uno se siente realmente afortunado y agradecido. Haber conocido a Guillermo y trabajar a su lado ha sido una de esas experiencias inolvidables que me ha tocado vivir. Fui Delegado de Cultura de la UDO Monagas en su época de Director. Era una máquina de trabajo. Un constructor nato, creativo y profesional.
Como estudiante en la UDO Sucre viví la efervescencia cultural en el núcleo. Quizá la época dorada de la cultura en Cumaná. En todo ese movimiento estaba el genio de Guillermo. Era el Director de Cultura del Estado, además de Delegado del Núcleo de Sucre. El auditorio de la UDO Sucre era un lugar de espectáculos con programación permanente. Se repartían tickets de entrada por la gran afluencia. El nacimiento viviente fue referencia navideña. El teatro móvil, un logro fabuloso que permitió llevar la cultura a las comunidades.
Sucre era un núcleo fortalecido en el ámbito cultural. La producción cultural y artística se expandía, mientras se cultivaba con esmero lo académico con incesantes eventos, cursos y talleres. Las inscripciones se agotaban rápido. La Casa Ramos Sucre era el referente y habitual escenario. Bienales Literarias, jurados del exterior, premios en divisas, publicaciones de las obras ganadoras. Ahora que lo evoco, aquella época me parece un sueño, un gran sueño del que no hubiera querido despertar.
Guillermo transformó el convento de San Francisco, un lugar en ruinas, en la oficina de la Dirección y en un sitio emblemático. El no era el jefe, ni el Director, era uno más, se involucraba: cargaba cables, ponía bombillos; personalmente se ocupaba de la comida y el transporte de su equipo. Se interesaba por el bienestar de cada uno como un pana más. La mayoría le decía papá Guille.
Y siguió creando, con Pedro Mago en la rectoría, soñó más grande y nació el “Complejo Cultural Luis Manuel Peñalver”. Con salón de danza, taller de luthería, sala de teatro, salón de ilustres sucrenses, salas de conferencias, banda de conciertos, galería de arte, emisora de radio y estudio de grabación. También nació el majestuoso “Teatro María Rodríguez”, como homenaje, en vida, a María Rodríguez, patrimonio cultural de Cumaná. ¡Vaya, increíble, qué gran creador!
Fue electo, por dos períodos consecutivos, Coordinador de la Comisión Nacional de Directores de Cultura de las universidades venezolanas. Un cargo relevante que le abrió mucho más el horizonte a sus proyectos y creaciones. Orgullosamente la UDO fue sede, en varias oportunidades, de Festivales Nacionales de Voz, Teatro y Danza. En ese contexto, Monagas obtuvo el primer lugar en la voz universitaria nacional con el veguero Manuel Guarán. Recuerdo de jurado al compositor Luis Cruz, autor de la canción cumpleaños feliz.
Durante su coordinación, en los núcleos era obligatorio elevar el nivel cultural. Los festivales anuales eran vitrina de cómo se estaba moviendo la cultura en el oriente del país. Fue una etapa de crecimiento con liderazgo y expansión. Guillermo fue también guionista, productor y realizador audiovisual. Escribió dos libros “Aló ¿Cumaná?” y “La Gerencia Indispensable”. Era un visionario, siempre pensando, soñando y creando. Ahora se fue, y deja un enorme vacío…
Si alguna vez cuentan la historia cultural universitaria de oriente que digan quién fue Guillermo, que resalten sus obras, que se reconozca su impronta. Que digan que la UDO ocupó un sitial de honor en el conglomerado universitario del país.
Merecía una mejor despedida y ¡vaya ironías de la vida! se fue solo, enterrado por extraños. Es algo muy triste para alguien que lo dio todo por su estado y su universidad. Era un hombre necesario. Trabajé de cerca con él, estuve bajo su liderazgo. Y si alguna vez cuentan mi historia, que digan que viví en los tiempos de Guillermo, que caminé con un gigante de la gestión cultural universitaria. Ese sí, ese sí que fue un verdadero gigante.
Escrito por:
WILIAM MILANO. *Docente universitario


